Estamos en una época que va de la transición inmobiliaria a la digitalización del mercado. La tecnología ya forma parte fundamental de nuestra vida cotidiana, ya que nos ayuda a realizar las tareas del día a día. Actualmente nos resulta imprescindible reformularnos para poder subsistir y crecer en el futuro.
Este reciente escenario ha provocado una revolución a todos los niveles, especialmente en el digital, que está afectando a los diferentes sectores de la economía.
El uso de las nuevas tecnologías está cambiando la forma en la que los usuarios buscan viviendas o mejoras en las mismas. Actualmente, esto se realiza desde lo ordenadores, tablets o móviles. Esta nueva vía de comunicación obliga a las gestoras inmobiliarias a innovar y adaptarse a los avances de la industria. La tecnología está cambiando la forma en la que buscamos casas y las mejoras que tienen/ surgen de las mismas.
En el año 2000 se daba por primera vez el hito de la digitalización del mercado inmobiliario. Durante este periodo nacieron los primeros portales de compraventa y alquileres de vivienda. Desde entonces, la modernización de este sector ha ido de la mano de los avances tecnológicos.
Por ello, desde hace años, los buscadores inmobiliarios se han ido posicionando como referentes, gracias a los dispositivos móviles y a las startups (empresas emergentes) que han provocado la transición inmobiliaria hacia la era de la comunicación global de una manera acelerada.
No obstante, estas modernizaciones son las que están chocando con la cara más tradicional del sector. Pero, para que las empresas y gestoras dedicados al sector inmobiliario sean rentables, tienen que saber sacar provecho y saber usar estás nuevas tecnologías.
Los negocios inmobiliarios conocen las vías por dónde tienen que atraer a sus clientes, pero, a pesar de ello, son pocos los que lo hacen a través de estas nuevas tecnologías, más allá de trabajar con los softwares de gestión de clientes. Por ello, es la industria la que requiere de una transformación profunda.
Todo esto crea un efecto positivo en el sector: por un lado ayuda a los consumidores a encontrar una vivienda de forma ágil, y por otro facilita que los agentes dispongan de una oferta con mayor valor diferencial.
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